Tras su contundente victoria por 4-0 sobre Túnez en el Mundial, los aficionados japoneses sorprendieron al personal del estadio y al mundo entero. En lugar de abandonar inmediatamente las gradas, permanecieron para recoger toda la basura generada durante la celebración. Esta acción, que rápidamente se viralizó en redes sociales, ha sido ampliamente elogiada como un ejemplo de respeto y civismo. La iniciativa demuestra la cultura de limpieza y responsabilidad que caracteriza a los aficionados nipones. El gesto ha generado un debate positivo sobre el comportamiento de los seguidores en eventos deportivos. La imagen de los aficionados japoneses limpiando el estadio contrasta con escenas de desorden observadas en otros encuentros del torneo.
