El Banco de Japón elevó su tipo de interés de referencia al 1 por ciento, marcando el primer aumento en 17 años y el nivel más alto desde 1995. Esta decisión pone fin a décadas de política monetaria ultra-laxa, implementada para estimular la economía japonesa. El ajuste busca contrarrestar las presiones inflacionistas, aunque la inflación en Japón sigue siendo relativamente moderada en comparación con otras economías desarrolladas. La medida representa un cambio significativo en la estrategia económica del país, alejándose de las políticas de estímulo a largo plazo. Analistas sugieren que el Banco de Japón evaluará cuidadosamente el impacto de esta subida en la economía antes de considerar futuros ajustes. Se espera que esta decisión influya en los mercados financieros globales y en la competitividad del yen.
