Japón ha otorgado a las autoridades locales la facultad de prohibir el tipo de alojamiento turístico de corta estancia similar a Airbnb en zonas residenciales. La medida responde a un creciente número de quejas de residentes sobre molestias causadas por los huéspedes, incluyendo fiestas nocturnas y el incumplimiento de normativas locales. La Agencia de Turismo de Japón es la responsable de implementar esta nueva regulación. El objetivo principal es preservar la tranquilidad y el orden en los barrios residenciales. Esta decisión refleja la preocupación del gobierno japonés por el impacto del turismo masivo en la vida cotidiana de sus ciudadanos. Se espera que las diferentes prefecturas definan sus propias restricciones en función de sus necesidades específicas. La regulación busca equilibrar los beneficios económicos del turismo con la calidad de vida de los residentes.