Han pasado siete días desde el terremoto de magnitud máxima 7 en la prefectura de Kumamoto. Hasta el momento, 38 personas han muerto, incluyendo aquellos con sospechas de muerte relacionada con el desastre. Las altas temperaturas continúan siendo un problema diario en las áreas afectadas, y muchas personas se ven obligadas a vivir en sus automóviles. La prevención de muertes relacionadas con el desastre se ha convertido en una tarea urgente. El calor extremo aumenta el riesgo para las personas desplazadas y vulnerables. Las autoridades están trabajando para proporcionar refugio y asistencia, pero los desafíos persisten. Es crucial abordar las necesidades de salud y bienestar de los afectados.