Japón ha logrado la erradicación de las mangostas indias introducidas en la isla de Amami Oshima, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Originalmente liberadas en 1979 para controlar las serpientes habu, las mangostas se convirtieron en una especie invasora, amenazando la fauna local. Tras décadas de esfuerzos intensivos que incluyeron captura, rastreo y monitoreo, el programa de erradicación ha sido un éxito. Este es uno de los proyectos de erradicación de mangostas más grandes a nivel mundial. La eliminación de esta especie invasora permitirá la recuperación de las poblaciones de vida silvestre nativa de la isla. El éxito de esta iniciativa representa un importante logro en la conservación del ecosistema de Amami Oshima y sirve como modelo para futuras estrategias de manejo de especies invasoras.