Japón se enfrenta a una intensa ola de calor, con temperaturas que podrían alcanzar los 39 grados Celsius en la prefectura de Toyama, lo que exige medidas urgentes contra el golpe de calor. Simultáneamente, una baja presión, remanente del tifón número 9, se acerca al norte del país, pronosticándose lluvias torrenciales para la noche del 15 de junio. Estas fuertes precipitaciones incrementan significativamente el riesgo de deslizamientos de tierra y otros desastres relacionados con el agua en las regiones septentrionales. Las autoridades instan a la población a tomar precauciones extremas ante ambos peligros. Se recomienda mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol y buscar refugio en lugares frescos. Asimismo, se alerta a los residentes de zonas vulnerables a deslizamientos a estar preparados para posibles evacuaciones. La combinación de calor extremo y fuertes lluvias representa un desafío importante para la seguridad pública en Japón.

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