El hijo de la leyenda del fútbol inglés, Jack Charlton, se ha visto obligado a ceder la medalla del Mundial de 1966 que le dejó su padre para evitar una fuerte carga fiscal. John Charlton enfrentaba una factura de herencia de 200.000 libras esterlinas tras el fallecimiento de su padre en 2020. Para evitar el pago, entregó la valiosa medalla a su madre, evitando así que sea considerada parte de su herencia directa. La medalla, un objeto de inmenso valor sentimental e histórico, representa un sacrificio familiar para cumplir con las obligaciones fiscales. Este caso pone de relieve la complejidad y el impacto potencial de los impuestos sobre herencias en el Reino Unido. La familia Charlton ha preferido mantener la medalla dentro de la familia, aunque de una forma distinta a la inicialmente planeada.