A pocos meses del Mundial de 2026, los aficionados marfileños enfrentan serias dificultades para poder asistir al evento. El alto costo de los boletos, los viajes y el alojamiento en Estados Unidos, Canadá y México, representa una barrera económica insuperable para la mayoría. La situación se agrava por la devaluación del franco CFA, la moneda utilizada en Costa de Marfil, que ha incrementado aún más los precios en dólares. Muchos seguidores expresan su frustración y decepción ante la posibilidad de perderse la competición. Organizaciones de aficionados buscan soluciones, como paquetes turísticos más asequibles o apoyo financiero, pero las perspectivas son desalentadoras. Este problema pone de manifiesto las desigualdades económicas que dificultan el acceso a eventos deportivos internacionales para los aficionados de países con menor poder adquisitivo.