La picazón constante en perros y gatos es un síntoma frecuente que suele asociarse erróneamente solo a parásitos. Sin embargo, este malestar puede ser la manifestación de diversas patologías de la piel. Es fundamental diferenciar entre las causas externas y las enfermedades dermatológicas internas. El diagnóstico preciso permite determinar si el origen es alérgico, infeccioso o crónico. Una detección temprana evita complicaciones en la salud cutánea del animal. Por ello, se recomienda la evaluación veterinaria ante cualquier signo de irritación persistente. El tratamiento adecuado dependerá estrictamente de la patología identificada en la mascota.