Gabriele Gravina fue elegido presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) el lunes, superando a Giancarlo Abete con un 68.58% de los votos en la asamblea celebrada en Roma. Su elección se produce tras la reciente exclusión de Italia del Mundial de fútbol por tercera vez consecutiva, generando una fuerte presión para revitalizar el deporte. Gravina asume el cargo con el desafío de reconstruir la selección nacional y mejorar la gestión del fútbol italiano. La votación se llevó a cabo en la capital italiana, marcando un nuevo capítulo para el fútbol en el país. Se espera que Gravina presente un plan detallado para abordar los problemas estructurales que han afectado al rendimiento de la selección. Su victoria representa un deseo de cambio dentro de la FIGC y entre los aficionados italianos.
