Las protestas contra la inflación, los bajos salarios y los problemas de los servicios públicos se tornaron violentas en varias ciudades italianas. En Milán, las manifestaciones estallaron en Piazza Duomo, donde los manifestantes se enfrentaron a la policía y vandalizaron la propiedad. Bolonia experimentó disturbios similares, con jóvenes encapuchados atacando la estación central de ferrocarril y lanzando proyectiles a las fuerzas de seguridad. La Primera Ministra Giorgia Meloni condenó la violencia al tiempo que expresó su apoyo a las manifestaciones pacíficas. Las autoridades italianas están investigando los incidentes y han prometido llevar a los responsables ante la justicia. Los enfrentamientos subrayan el creciente malestar social en Italia debido a las dificultades económicas. Se espera que las protestas continúen en los próximos días.