El pueblo italiano de Livigno goza de un privilegio histórico único: la exención del pago de IVA y aranceles aduaneros para sus compradores. Esta ventaja fiscal se remonta a una época en la que el aislamiento geográfico mantenía a la comunidad, ubicada en los Alpes, incomunicada durante meses. Antiguamente, esta dificultad de acceso justificaba la exención de impuestos para compensar a los residentes. Aunque las condiciones de acceso han mejorado significativamente, la exención fiscal se ha mantenido, convirtiendo a Livigno en un destino popular para compras. Esto beneficia tanto a los residentes locales como a los turistas que buscan precios más bajos. El gobierno italiano continúa permitiendo este estatus especial, manteniendo una situación inusual en el panorama fiscal europeo.