Una joven alemana de 21 años, Marlene, falleció en Estambul tras ser expuesta a un pesticida utilizado para combatir chinches. Un año después, una familia de Hamburgo experimentó una situación similar, aunque sobrevivió. El padre de Marlene afirma que su hija podría estar viva si la investigación sobre su caso hubiera sido más exhaustiva. Las autoridades turcas inicialmente atribuyeron la muerte a una intoxicación alimentaria, pero la familia de Marlene sospecha que la causa fue el pesticida. El caso ha generado preocupación sobre la seguridad de los productos utilizados en el control de plagas y la necesidad de investigaciones más rigurosas. La familia alemana que sufrió un incidente similar denuncia la falta de información y la exposición a sustancias peligrosas.