El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, ha propuesto la ejecución de palestinos condenados por terrorismo mediante ahorcamiento. Según sus declaraciones, se están considerando la creación de instalaciones donde se puedan observar estas ejecuciones. Esta medida ha generado una fuerte controversia y críticas internacionales debido a preocupaciones sobre violaciones de derechos humanos y la posibilidad de exacerbar las tensiones en la región. Ben-Gvir argumenta que estas ejecuciones disuadirán futuros ataques terroristas. Organizaciones de derechos humanos han condenado enérgicamente la propuesta, calificándola de brutal e inhumana. La propuesta refleja una postura radical dentro del gobierno israelí actual, y su implementación podría tener consecuencias significativas en el conflicto israelí-palestino.