Tras tres años de los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre, los israelíes exigen que se rindan cuentas por los errores que permitieron dichos ataques. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha manifestado su negativa a asumir responsabilidad personal por las fallas de seguridad. Tampoco ha accedido a ordenar una investigación estatal independiente para esclarecer los hechos. Esta postura ha generado un creciente descontento entre la población israelí y las familias de las víctimas. La falta de una investigación oficial alimenta las acusaciones de negligencia y encubre posibles irregularidades. La situación agrava la crisis política interna en Israel, donde la confianza en el liderazgo del primer ministro Netanyahu se encuentra en mínimos históricos. La demanda de rendición de cuentas se intensifica a medida que se acerca el aniversario de los ataques del 7 de octubre.