El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, ha provocado nuevas tensiones en Hebrón, Cisjordania, al revocar el control palestino sobre áreas del complejo religioso que alberga la Tumba de los Patriarcas. Este lugar es sagrado tanto para judíos como para musulmanes y cristianos, y su administración ha sido objeto de disputas históricas. La decisión israelí elimina la autoridad palestina en ciertas zonas del sitio, generando preocupación por posibles conflictos. Funcionarios palestinos han condenado la medida, calificándola de provocación y una violación del statu quo existente. La Tumba de los Patriarcas es un punto focal sensible en el conflicto israelí-palestino, y cualquier cambio en su control puede exacerbar las tensiones. La comunidad internacional observa con preocupación la situación en Hebrón.