Natan Kenig, un rescatista israelí, relata cómo el ataque del 7 de octubre de 2023 sigue persiguiéndolo diariamente. Incluso con los ojos cerrados o en compañía de amigos, Kenig revive las imágenes de cohetes, coches quemados y cuerpos sin vida. El rescatista describe haber presenciado “atrocidades”, calificándolas como “lo peor del mundo”. Tres años después del ataque más letal contra Israel liderado por Hamas, Kenig, al igual que gran parte del país, permanece profundamente traumatizado. Los recuerdos traumáticos regresan a diario, obligándolo a buscar terapia para afrontar la situación. La experiencia ha dejado cicatrices emocionales duraderas en el rescatista y en la nación israelí.