La Corte Suprema de Israel rechazó una petición para reconocer a Alon Shamriz, un rehén fallecido por fuego amigo, como un soldado caído en combate. La familia de Shamriz calificó la decisión como un "escupitajo en la cara", argumentando que recibió órdenes de reserva para su unidad de élite el 7 de octubre, el día de su secuestro. Sostienen que Shamriz habría respondido al llamado si hubiera tenido la oportunidad. Los argumentos de la familia se basaban en que, al recibir la orden de servicio, tenía el deber de presentarse y, por lo tanto, debería ser considerado soldado. La corte no aceptó esta línea de razonamiento, manteniendo la postura inicial. El caso pone de manifiesto las complejas cuestiones legales y emocionales que surgen durante conflictos armados y situaciones de rehenes. Esta decisión genera gran dolor a la familia y reaviva el debate sobre el reconocimiento de víctimas en contextos bélicos.