El ministro de Relaciones Exteriores de Israel anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén Este, en una medida que intensifica las tensiones diplomáticas con el Reino Unido. La decisión se produce después de que el Secretario de Relaciones Exteriores británico, Ed Miliband, expresara su oposición a las acciones israelíes, declarando que el Reino Unido "no puede ser un espectador pasivo ante el sufrimiento y la destrucción de la solución de dos estados". Israel considera que el consulado británico en Jerusalén Este es una entidad que socava su soberanía en la ciudad. El cierre del consulado afectará los servicios consulares ofrecidos a los palestinos en Jerusalén Este. Esta acción es vista como una represalia por el reconocimiento británico de la posesión palestina de tierras en Cisjordania. El gobierno israelí reafirma su postura sobre Jerusalén como su capital indivisible.