Israel ha destruido una parte de la infraestructura subterránea de Hezbollah utilizando 700 toneladas de explosivos. La operación se centró en una base construida durante veinte años con apoyo financiero y material de Irán y Corea del Norte. Esta base, ubicada a solo seis kilómetros de la ciudad israelí de Metula, se utilizaba para lanzar drones y aproximadamente 400 cohetes durante conflictos recientes. Los medios israelíes describieron un cambio visible en el terreno, específicamente en el Hřeben Beaufort, tras la detonación. La destrucción de esta red de túneles representa un golpe significativo a las capacidades de Hezbollah. La zona, comparada con un queso suizo por la cantidad de túneles, demuestra la amenaza constante que representa el grupo terrorista. Esta acción subraya la tensión persistente en la frontera entre Israel y Líbano.