El gobierno israelí, liderado por Netanyahu, muestra una creciente desconsideración por la opinión internacional, priorizando sus intereses de seguridad, especialmente tras los eventos del 7 de octubre. Esta postura más confrontacional se manifiesta en acciones en Cisjordania y Siria. Analistas señalan que la proximidad de las elecciones internas influye en algunas decisiones militares, aunque no en el endurecimiento de la relación con Turquía, que ya era tensa. El debilitamiento de Irán y sus aliados regionales ha llevado a figuras cercanas a Netanyahu a considerar a Turquía como un futuro desafío estratégico. Aaron Y. Zelin, experto en política del Medio Oriente, destaca este cambio en la postura israelí. La dinámica interna y la evaluación de amenazas externas moldean así la actual política exterior de Israel.