El gabinete israelí aprobó por unanimidad una propuesta para reconocer las masacres de armenios perpetradas por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial como un genocidio. Esta decisión, tomada el domingo, probablemente tensará aún más las relaciones ya deterioradas con Turquía. El reconocimiento se produce en un contexto de creciente conflicto entre Israel y Turquía, exacerbado por la guerra en Gaza tras los ataques de Hamás. La medida busca formalizar la postura israelí sobre los eventos históricos, a pesar de las implicaciones diplomáticas. Turquía ha rechazado consistentemente la caracterización de los eventos como genocidio. Analistas sugieren que el momento de este anuncio es estratégico, dada la actual tensión bilateral. La aprobación representa un cambio significativo en la política israelí hacia este tema sensible.