Las fuerzas israelíes han ampliado significativamente su control territorial en la Franja de Gaza, ocupando actualmente más del 60% del territorio, según informes recientes. El primer ministro Netanyahu ha expresado públicamente la posibilidad de una mayor expansión. Residentes palestinos que viven cerca de la llamada "línea amarilla", establecida tras un acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos en octubre, denuncian un aumento de los enfrentamientos y la constante amenaza de disparos y explosiones. Esta línea, originalmente demarcada en un mapa presentado por el expresidente Trump, dividía Gaza, asignando más del 50% del territorio a Israel. Análisis de imágenes satelitales confirman que Israel ha movido los bloques de concreto que marcan la línea amarilla hacia el interior de Gaza, acercándola a las zonas residenciales palestinas. Los habitantes de campos de refugiados como Maghazi informan que la línea fronteriza se ha desplazado, poniendo en riesgo sus vidas. El ejército israelí advierte que cualquier persona que cruce la línea amarilla será considerada una amenaza y podría ser atacada, y justifica sus disparos alegando la presencia de "posibles amenazas".
