Israel anunció la destrucción de un túnel de aproximadamente 200 metros de longitud, descubierto en el sur de Líbano y atribuido a la organización Hezbollah. La infraestructura subterránea, según las autoridades israelíes, representaba una amenaza para sus comunidades fronterizas y estaba siendo excavada con fines ofensivos. El ejército israelí llevó a cabo una operación para demoler el túnel, sin reportarse heridos en el proceso. Hezbollah aún no ha emitido una declaración oficial sobre la destrucción del túnel. Este incidente se produce en un contexto de tensiones persistentes entre Israel y Hezbollah, especialmente en la zona fronteriza. La destrucción del túnel es considerada por Israel como una acción preventiva para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. El ejército israelí continúa monitoreando la zona para detectar posibles túneles adicionales.