Israel ha intensificado sus ataques contra la Franja de Gaza, incluyendo ataques a infraestructura civil crítica. En un reciente incidente, una planta de desalinización vital para el suministro de agua potable fue atacada. Asimismo, una mezquita en Gaza también sufrió los efectos de los ataques israelíes. Estos bombardeos generan preocupación por el acceso a servicios básicos para la población palestina. La destrucción de la planta de desalinización podría agravar la escasez de agua en el territorio. El ataque a la mezquita ha sido condenado por diversas organizaciones internacionales. Este aumento de hostilidades ocurre en un contexto de tensiones persistentes en la región.