La guerra en curso ha devastado los servicios básicos en Gaza, afectando gravemente el transporte, los hospitales y la defensa civil. Israel impide la entrada de repuestos cruciales, incluyendo baterías, neumáticos y aceites, paralizando vehículos y equipos pesados de rescate. Esta restricción dificulta las labores de rescate y agrava la crisis eléctrica en los hospitales, donde los generadores existentes están en deterioro. Los colonos israelíes también están intensificando los ataques contra aldeas en Cisjordania, exacerbando la situación general. La situación plantea serias preocupaciones sobre la capacidad de respuesta a emergencias y la provisión de atención médica. La comunidad internacional ha expresado su inquietud por las consecuencias humanitarias de estas acciones.