Los ataques híbridos perpetrados por Rusia en Europa están aumentando tanto en frecuencia como en intensidad, generando una creciente preocupación en la región. A pesar de esta escalada, la respuesta por parte de los países afectados ha sido, hasta ahora, notablemente débil. La analista Isobel Hadley-Kamptz cuestiona la estrategia actual, preguntándose por qué Rusia cesaría estas acciones si no enfrenta una oposición firme. Esta pasividad, según Hadley-Kamptz, alimenta la continuación de estos ataques y fomenta la impunidad rusa. La falta de una respuesta contundente podría interpretarse como una señal de debilidad, incentivando a Rusia a persistir con sus tácticas desestabilizadoras. La situación exige una reevaluación de las estrategias de defensa y una postura más decisiva para disuadir futuras agresiones. Es crucial, por lo tanto, comprender las motivaciones rusas y desarrollar mecanismos efectivos para contrarrestar estas amenazas híbridas en Europa.