El desarrollo económico, según pensadores islámicos como Ibnu Khaldun y Umer Chapra, trasciende el mero crecimiento material. Su enfoque integral busca mejorar el bienestar social a través del crecimiento económico, la equidad en la distribución de la riqueza y la reducción de la pobreza. Estos economistas proponen un modelo que prioriza la calidad de vida y considera aspectos éticos y morales fundamentales para un progreso sostenible. Ibnu Khaldun, reconocido por su análisis sociológico-económico, y Umer Chapra, un influyente economista contemporáneo, ofrecen perspectivas valiosas sobre la importancia de la justicia social y la prudencia financiera. Sus ideas resaltan la necesidad de un desarrollo que sea inclusivo y que promueva la prosperidad a largo plazo para toda la comunidad. El pensamiento de ambos autores enfatiza la conexión entre el desarrollo económico y los valores espirituales.
