Agencias de viajes irlandesas reportan un aumento en las reservas de última hora para las vacaciones de verano, un fenómeno inusual. Los consumidores, pertenecientes a la clase media, están demorando la planificación de sus viajes más allá de lo habitual, posponiendo decisiones que normalmente tomarían en febrero. A diferencia de años anteriores, el precio y la relación calidad-precio son ahora la principal preocupación de los viajeros, superando factores como el destino, posibles conflictos geopolíticos o el aumento de los costos de combustible. La incertidumbre económica parece ser el principal impulsor de esta tendencia, llevando a los turistas a esperar ofertas y promociones. Las agencias de viajes observan una mayor demanda de opciones asequibles y flexibilidad en las reservas. Esta situación representa un cambio significativo en el comportamiento del consumidor irlandés en relación con las vacaciones de verano.