Una fundación de derechos humanos denuncia que una empresa irlandesa estaría facilitando crímenes al suministrar alúmina a Rusia, materia prima clave para la producción de armas. Según la fundación Global Rights Compliance, la Unión Europea presenta una contradicción al sancionar a Rusia por su invasión a Ucrania mientras permite la exportación de este material estratégico. La alúmina, utilizada en la fabricación de armamento, podría estar contribuyendo a sostener la capacidad militar rusa. El argumento central es que la exportación continua de alúmina socava los esfuerzos de las sanciones europeas. La fundación critica la falta de control sobre el destino final de este recurso. Se plantea la necesidad de revisar las políticas de exportación para evitar el apoyo indirecto a la maquinaria bélica rusa.
