Los equipos de fútbol de Irlanda e Israel disputarán sus próximos encuentros en sedes neutrales. Esta decisión se toma tras diversas llamadas al boicot de los partidos y tensiones sociales. El encuentro programado para el 4 de octubre, que originalmente debía celebrarse en Dublín, ha sido trasladado. Las autoridades justifican el cambio debido a "desafíos operativos" relacionados con la seguridad en la capital irlandesa. Recientemente, aficionados anti-Israel lanzaron objetos al campo durante el desarrollo de un juego. El traslado busca evitar incidentes similares y garantizar la integridad de los deportistas. La medida responde a la necesidad de neutralizar el entorno competitivo ante el clima político actual.