El Primer Ministro de Irak, Ali al-Zaidi, enfrenta una potencial crisis de credibilidad debido a la posible negativa de las milicias chiítas respaldadas por Irán a entregar sus armas al estado. Esta situación surge tras una reunión en julio con el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca. Al-Zaidi se comprometió a desarmar a estos grupos poderosos antes del 30 de septiembre, fecha que coincide con la retirada prevista de las fuerzas de la coalición internacional liderada por EE.UU. de Irak. El fracaso en el cumplimiento de esta promesa podría socavar su autoridad y plantear interrogantes sobre su capacidad para controlar a las milicias dentro de Irak. La presión estadounidense busca reducir la influencia de Irán en la región a través de la desmovilización de sus aliados armados en Irak. La situación plantea un desafío significativo para la estabilidad y soberanía de Irak. El cumplimiento o incumplimiento de este acuerdo tendrá implicaciones importantes para las relaciones entre Irak, Irán y los Estados Unidos.