Las fuerzas de seguridad iraquíes llevaron a cabo redadas en la Zona Verde de Bagdad, deteniendo a parlamentarios y funcionarios en una operación anticorrupción de gran envergadura. Las detenciones se realizaron en base a órdenes judiciales y se dirigen a individuos acusados de corrupción financiera, contrabando y posible financiación de grupos armados. La operación se produce días antes de la visita del Primer Ministro Zaidi a Estados Unidos, en un gesto que se interpreta como una señal de su compromiso con las reformas. Las autoridades no han revelado la identidad de los detenidos, pero se espera que la investigación continúe. Este movimiento busca abordar la corrupción endémica que afecta al país y fortalecer la gobernabilidad. La iniciativa podría tener implicaciones significativas en el panorama político iraquí.
