La selección nacional de fútbol de Irán aterrizó el domingo en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, tras un breve vuelo desde su base de entrenamiento en México. Esta llegada marca un hito sin precedentes en la historia de la Copa Mundial, al ser la primera vez que un país anfitrión recibe a una nación con la que mantiene relaciones hostiles. Estados Unidos e Irán no mantienen relaciones diplomáticas formales y han estado en conflicto durante décadas. El equipo iraní se prepara para participar en partidos amistosos previos al mundial que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México. La visita ha generado atención mediática debido a la compleja relación política entre ambos países. Este evento deportivo se produce en un contexto de tensiones geopolíticas significativas. La llegada del equipo se desarrolló sin incidentes reportados.
