La ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos, se prepara para posibles protestas cerca del estadio donde Irán disputará su primer partido del Mundial contra Nueva Zelanda. La comunidad iraní local se encuentra dividida sobre si apoyar o abuchear a su selección nacional, reflejando las tensiones políticas y sociales internas del país. Esta división se produce en un contexto de protestas en Irán, motivadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial. Las autoridades estadounidenses esperan un incremento en la seguridad alrededor del estadio debido a la posibilidad de manifestaciones. Se anticipa que tanto partidarios como detractores del gobierno iraní se manifestarán durante el evento deportivo. El partido representa un foco de atención internacional sobre la situación en Irán y la respuesta de su diáspora.
