La Guardia Revolucionaria iraní se atribuyó ataques aéreos contra Kuwait y Bahréin, escalando las tensiones en la región. Estos ataques son presentados como una represalia directa por las acciones militares de Estados Unidos en territorio iraní. Teherán ha prometido una "respuesta implacable" ante cualquier nueva agresión, intensificando el ciclo de confrontación. Los ataques, aunque reivindicados, no han sido detallados en cuanto a objetivos o daños causados. La acción iraní aumenta la inestabilidad en el Golfo Pérsico, una zona ya marcada por conflictos geopolíticos. Analistas advierten sobre el riesgo de una escalada regional más amplia. La respuesta de Kuwait y Bahréin aún no se ha pronunciado oficialmente.