Un comandante superior iraní ha ordenado a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) desarrollar la capacidad de llevar la guerra a territorio enemigo. La declaración, realizada el miércoles, implica un cambio hacia operaciones ofensivas más allá de las fronteras de Irán. Esta directiva busca dotar a la IRGC de las herramientas necesarias para responder a amenazas potenciales directamente en el origen. La orden enfatiza la necesidad de una disuasión activa y la capacidad de proyectar poder fuera de Irán. Analistas sugieren que esta medida podría intensificar las ya existentes tensiones regionales. La iniciativa representa una escalada en la postura militar iraní y busca modificar la ecuación de seguridad en la región. Esto podría generar preocupaciones entre los países vecinos y potencias internacionales.