Seis meses después de un conflicto que sacudió los mercados y llevó al Golfo Pérsico al borde de una guerra más amplia, la situación podría estar cambiando en detrimento de Irán. Washington está desplegando una ofensiva económica sin precedentes, buscando lograr lo que la fuerza militar no ha conseguido. La presión económica de Estados Unidos está debilitando la influencia iraní, particularmente en el Estrecho de Ormuz. Esta estrategia se centra en restringir las exportaciones de petróleo iraní y limitar su acceso al sistema financiero internacional. Aunque las tensiones persisten, la intensificación de las sanciones parece estar teniendo un impacto significativo en la economía iraní. Analistas sugieren que esta táctica podría ser más efectiva que las amenazas militares para contener las acciones de Irán en la región del Golfo Pérsico.