La economía iraní, severamente afectada por años de conflicto, enfrentará una prolongada recuperación que se extenderá por varios años. Los líderes del país buscan activamente el levantamiento de las sanciones internacionales que pesan sobre su economía. Simultáneamente, solicitan asistencia para financiar proyectos de reconstrucción nacional. La situación económica actual es precaria y requiere de inyección de capital externo para estabilizarse. El futuro económico de Irán está directamente vinculado a la negociación y consecución de acuerdos con la comunidad internacional. La reconstrucción del país dependerá en gran medida de la disponibilidad de recursos financieros y la inversión extranjera. El gobierno iraní considera crucial la eliminación de las barreras comerciales para impulsar el crecimiento económico.