En Irán, la polémica sobre el uso del hijab ha resurgido con el cambio de liderazgo y la creciente influencia de sectores conservadores. A pesar de los esfuerzos por reforzar la aplicación de la ley sobre el velo, cada vez más mujeres desafían esta norma. Durante momentos de tensión política, incluso en pro-gobierno, se ha observado a mujeres sin hijab. Esta creciente desobediencia civil refleja una división cultural profunda dentro del país. El tema del hijab se ha convertido en un símbolo de resistencia y lucha por las libertades individuales. La situación pone de manifiesto la tensión entre las fuerzas conservadoras y un sector de la sociedad que busca mayor autonomía.