El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró que los adversarios del país intentaron desestabilizar la República Islámica generando inseguridad y ejerciendo presión. Según Pezeshkian, estos cálculos se basaron en el uso de inteligencia artificial, redes de espionaje y agentes contratados. A pesar de estos esfuerzos, los planes enemigos fueron completamente frustrados, impidiendo el colapso del sistema político iraní. El presidente enfatizó la capacidad del país para contrarrestar estas amenazas externas. Esta declaración subraya la importancia de la seguridad nacional y la contrainteligencia para Irán. Se considera que la frustración de estos intentos demuestra la resistencia y estabilidad de la República Islámica frente a las presiones internacionales. La inteligencia iraní jugó un papel crucial en la identificación y neutralización de estas operaciones.