Un ataque cibernético, presuntamente orquestado por un grupo de hackers vinculado a Irán, provocó la interrupción del funcionamiento de una pequeña central eléctrica en el Reino Unido. Las autoridades británicas identificaron al grupo responsable, sin revelar detalles específicos sobre su identidad. El incidente dejó a la planta fuera de servicio durante cuatro días, generando preocupación sobre la vulnerabilidad de la infraestructura energética crítica. Aunque la central es de tamaño reducido, el ataque destaca la creciente amenaza de ciberataques patrocinados por estados nacionales. Las investigaciones continúan para determinar el alcance total del daño y fortalecer las defensas cibernéticas. Este suceso subraya la importancia de la seguridad informática en el sector energético a nivel global. El gobierno británico ha emitido advertencias sobre la creciente sofisticación de los ataques cibernéticos provenientes de Irán.