El debut de Irán en el Mundial 2026 ha estado marcado por la controversia. Tras su partido contra Nueva Zelanda, surgieron denuncias sobre presiones para forzar la salida del equipo iraní de Estados Unidos. Estas acusaciones se suman a manifestaciones previas y a una celebración que generó polémica. No se han especificado los detalles de estas presiones ni quién las ejerce. El equipo iraní no ha emitido una declaración oficial detallada al respecto, limitándose a señalar la existencia de estas circunstancias adversas. La situación ha generado debate sobre la politización del deporte y la seguridad de las delegaciones en eventos internacionales. Se espera que las autoridades competentes investiguen las denuncias para esclarecer los hechos.