Las amenazas de Estados Unidos de imponer sanciones “históricamente severas” a Irán, en respuesta a la guerra en curso, han incrementado el riesgo de una nueva escalada en el Golfo Pérsico. Teherán podría responder a la presión económica interrumpiendo el flujo de petróleo desde la región, una estrategia ya considerada desde el inicio del conflicto en febrero. Mohsen Rezaei, ex líder de la Guardia Revolucionaria, ha amenazado directamente con cerrar las exportaciones de petróleo. Esta medida representaría un golpe significativo para la economía global y una demostración de fuerza por parte de Irán. La potencial interrupción del suministro de petróleo se considera una de las principales opciones estratégicas de Irán ante la presión económica estadounidense. La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad regional y las posibles consecuencias a nivel mundial.