Un ataque contra una instalación de agua en Bemani, Irán, ha afectado el suministro a más de 20.000 personas. El incidente ha generado preocupación por el acceso al agua potable en la región. Expertos advierten que el ataque podría constituir un crimen de guerra, dada la importancia vital de la infraestructura civil. No se ha determinado aún la autoría del ataque, pero las imágenes satelitales sugieren un impacto directo en la instalación. La situación plantea interrogantes sobre la seguridad de la infraestructura crítica en Irán y el posible impacto humanitario. Las autoridades iraníes están evaluando los daños y trabajando para restablecer el suministro de agua a la población afectada.