Seis meses después del inicio del conflicto en Irán, el sector energético global experimenta una profunda transformación. La guerra ha generado un shock energético que está reconfigurando la economía mundial, con perdedores cuantificados en miles de millones. La crisis actual está acelerando la transición hacia fuentes de energía renovables a nivel internacional, impulsando inversiones y nuevos desarrollos. Países dependientes de los hidrocarburos se enfrentan a importantes pérdidas económicas, mientras que aquellos que apuestan por las energías limpias podrían beneficiarse. El conflicto iraní ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los mercados energéticos tradicionales y la importancia de diversificar las fuentes de suministro. Este cambio podría redefinir el mapa energético global en los próximos años, marcando un punto de inflexión en la historia de la energía.