El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, declaró este viernes a un alto funcionario chino que Irán no permitirá ninguna injerencia de Estados Unidos en el Estrecho de Ormuz. Esta declaración subraya la postura firme de Teherán respecto a la seguridad en esta estratégica vía marítima. La conversación con el funcionario chino indica una posible coordinación entre ambos países en temas de seguridad regional. El Estrecho de Ormuz es crucial para el transporte mundial de petróleo y gas, generando tensiones geopolíticas constantes. La declaración de Qalibaf se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Irán y Estados Unidos, especialmente en relación con el programa nuclear iraní. Se espera que Irán continúe reforzando su defensa del Estrecho de Ormuz. Este incidente destaca las complejas dinámicas de poder en Oriente Medio.