El presidente del Consejo de Discernimiento de Intereses de Irán, Ayatollah Sadegh Amoli Larijani, declaró que el Estrecho de Ormuz no volverá a la situación anterior a la guerra. Esta afirmación se produce en un contexto de crecientes tensiones regionales y preocupaciones sobre la seguridad marítima en la zona. Larijani enfatizó la determinación de Irán de mantener el control sobre este estratégico paso marítimo, vital para el comercio global de petróleo. La declaración sugiere una postura firme de Irán frente a cualquier intento de alterar el statu quo en el Estrecho. Analistas interpretan estas palabras como una advertencia a las potencias extranjeras y una reafirmación de la soberanía iraní. La situación en el Estrecho de Ormuz sigue siendo un punto focal de inestabilidad en Medio Oriente.