El primer vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Aref, declaró que el gobierno iraní no permitirá que el "terrorismo económico" estadounidense afecte la estabilidad económica ni el bienestar de la población. Aref enfatizó la determinación de Irán de resistir la presión económica ejercida por Washington. Esta declaración se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Irán y Estados Unidos, exacerbadas por las sanciones impuestas por la administración estadounidense. El gobierno iraní considera estas sanciones como un acto de terrorismo económico destinado a desestabilizar el país. A pesar de las dificultades, Teherán se muestra confiado en su capacidad para contrarrestar los efectos negativos de estas medidas. Aref reafirmó el compromiso del gobierno con la protección de los intereses nacionales y el bienestar de sus ciudadanos. En resumen, Irán rechaza la política de sanciones y se prepara para afrontar estas presiones económicas.