Irán considera las elecciones de medio término en Estados Unidos como un nuevo frente en su conflicto con la administración Trump. La República Islámica de Irán percibe estas elecciones como cruciales debido al impacto potencial en la política estadounidense hacia Teherán. Una victoria demócrata podría moderar la postura hostil de Trump, mientras que una continua dominación republicana podría exacerbar las tensiones. La estrategia iraní se centra en influir en el electorado estadounidense, destacando las consecuencias negativas de las políticas de confrontación. Este esfuerzo se manifiesta a través de operaciones de información y una narrativa dirigida a socavar el apoyo a Trump. Teherán considera que el resultado de las elecciones de medio término es un factor determinante en su propia seguridad y estabilidad regional. La narrativa iraní busca presentar a Trump como un factor desestabilizador en Oriente Medio.